martes, 21 de septiembre de 2010

Peter Bjorn & John: "Writer's Block"


Peter Morén (Voz, Guitarras y Harmónica) y Bjorn Yttling (Bajo, Teclado, Piano y Coros), fascinados con bandas como los Stone Roses o Ride, comienzan a tocar juntos en sus épocas de escuela secundaria hasta que se mudan a Estocolmo y deciden, en 1999, formar una banda sumando luego a John Eriksson (Batería, Caja de Ritmos, Percusiones y Coros). La idea principal era algo tipo Belle and Sebastian: hacer música por diversión y sin intención de conseguir popularidad. Esas bajas expectativas les ayudarían mucho en su primera gira, que sería un gran fracaso.

La historia comienza a cambiar muy de a poquito: graban su primer disco (“Peter Bjorn and John”) en el año 2002 y, con la ayuda de tracks como “Falling and Passing” o “I don’t know what I want us to do”, se ganan un par de buenas críticas en los medios. Allí comienzan a ganar un poco más de aceptación, cosa que continuaría con su segundo disco (“Falling Out”) en el año 2004.

De todos modos, hasta allí no dejaba de ser una carrera discreta para el trio. Pero así llegaría en el 2006 el disco que nos trae hasta acá, “Writer’s Block”; una colección de 11 canciones tan adorables como pegajosas.

El disco suena mucho a viejo, gastado, a polvoriento. Todo esto con ayuda de una instrumentalización muy retro (Armonías vocales de antaño más guitarras, teclados y percusiones vintage). Pero, debajo de esa capa añeja, aparece un disco totalmente vanguardista. Podríamos decir que es un gran precursor de esa actualización de aquel viejo Pop tirando a psicodélico que siguieron bandas como sus vecinos Shout Out Louds, los Broken Bells (en una versión más hi-fi), e incluso MGMT (Escuchar “The Chills”).

¿Alguna canción favorita? Se complica. Desde la adorablemente apagada “Amsterdam” hasta “Start to Melt” (que, haciéndole honor a su nombre, es una suite melancólica que aparenta ir desarmándose poco a poco) tenemos 11 canciones geniales para escuchar una y otra vez.


Reseña escrita para la revista Destiempos Modernos

jueves, 9 de septiembre de 2010

Sleigh Bells: "Treats"


Últimamente se está repitiendo bastante este fenómeno de los dúos chico-chica y viene dando buenos frutos. En fin, Sleigh Bells es uno de estos grupos, solo que no esperen la ternura de She & Him, la sensibilidad de Beach House o la sutileza de los sobrevalorados The XX…

Sleigh Bells es el proyecto de Derek Miller (compositor, guitarrista y productor) y Alexis Krauss (voces), quienes se conocieron en el 2008 con Brooklyn como sede. La historia es que Miller buscaba una vocalista femenina para su nuevo proyecto y no fue otra sino la madre (¡!) de Krauss quién postuló a su hija. Derek venía de participar en bandas Post-Hard core, mientras que Krauss deambulaba por inocentonas bandas Teen.

El estilo de la banda es el resultado directo de esta mezcla incoherente: pop plástico, big beat y guitarras Hard-core. Se hace difícil de buscar razones, pero esto funciona. El monstruo cobra vida señores. Si la mezcla les suena loca esperen a escuchar el disco, que es una especie de unión rave y gélida de Crystal Castles y M.I.A.

Treats suena mucho a un grupo de porristas totalmente enfurecidas, que llevan adelante diversidad de llamados a las armas, al son de insistentes y furiosos “You gotta march!” (Riot Rhythm). El álbum va rozando extremos opuestos: “Kids” pertenece a ese Hip hop reversionado que tantos dividendos le ha dado a M.I.A., mientras que “Rill Rill” suena como a una pieza Teen Pop bañada en ácido.

El debut de los chicos de Brooklyn no te va a volar la cabeza; probablemente te la taladre, ya que el disco arranca con esa pretensión, y tienen el poderío y la personalidad suficientes como para llevar ese plan adelante. Recomiendo “Treats”, la canción del mismo nombre del álbum, una pieza tremendamente poderosa y retorcida a la vez.

Treats fue lanzado el 11 de Mayo del 2010 y recibió buenas críticas de la prensa: 5 estrellas de Slant Magazine, 4 de Allmusic y 3 y media de la Rolling Stone.

viernes, 27 de agosto de 2010

Arcade Fire: "The Suburbs"




Acá están, así se ven y así suenan los suburbios. Al menos los que revive el colectivo canadiense de chofer texano. Al fin la espera terminó y tenemos a disposición de nuestros oídos el último trabajo de Arcade fire.

Que son una banda excepcional, de lo mejor que tenemos hoy en día, no es nada nuevo. Todo eso ya se ha dicho, Incluso nunca hubo necesidad de decirlo. La música de Arcade Fire no sabe de descripciones o críticas; son discos que se entienden solamente cuando se escuchan, sin mediadores entre las canciones y el oyente. Pero bueno, algo hay que escribir.

Lo cierto es que The Suburbs es distinto a sus antecesores. Había cierta incertidumbre previa, ya que mucha gente no estaba hablando bien del tercer trabajo de AF ni bien aparecieron las primeras fuentes de descarga en la red. Pero (sepan disculpar el lenguaje que emplearé a continuación) es al pedo. Una vez que pones el disco pensás “mierda, estos tipos lo tienen”. No sabes bien cuál es la palabra para describirlo, pero lo tienen.

Es que los muchachos de Montreal-Quebec y Texas parecen tener la fórmula de la canción perfecta y en este lapso de aproximadamente 7 años y 3 discos no han tenido ni un solo desliz.

Pasando al último disco, The Suburbs alcanza picos emocionales altísimos; un arte que Arcade Fire domina a la perfección desde Funeral. Win Butler y sus muchachos toman melodías simples ("Modern Man" por ejemplo) y moldean momentos tan cautivantes como conmovedores. Están también esas canciones épicas, marca registrada de la banda: “Empty Room” es del estilo “No Cars Go” pero con un tempo más acelerado, haciendo de esta pieza una bomba adrenalínica que no pierde ni por un segundo su sutileza. “Rococo” es probablemente lo más parecido a sus trabajos anteriores y tiene una letra realmente diertida que critica con gran precisión a la juventud “moderna” (los chicos modernos que usan palabras grandes que no entienden). En general, toda la lírica del álbum es fascinante: los relatos de Butler nos muestran el paisaje de su juventud (“City With no Children”, “Suburban War”) y otros son melancolía pura (“Half Light I”).

En lo musical, nos encontraremos con el mismo ensamble barroco de siempre, pero invadido esta vez por un inusual protagonismo de las guitarras y sintetizadores, que tiñen el disco de un aura ochentosa. (Los arpegios rickenbackerianos de “Suburban War” remiten directamente a R.E.M., el western indie “Half Light II (No Celebration)” está fuertemente dominado por sintetizadores New Wave). Win Butler dijo que quería que el disco sonara a “una mezcla entre Depeche Mode y Neil Young”.

En fin, si ya te mataron con las primeras 8 canciones, la cosa no termina ahí: acordate que todavía The Suburbs tiene otra mitad para que escuches! El disco cuenta con ni más ni menos que 16 canciones, en una época en la que el álbum promedio no pasa de las 9-10 canciones. Si que saben de generosidad los chicos de Arcade Fire…

Esto es Arcade Fire gente, la mejor banda que llegó con el nuevo milenio y ya se acomodó entre las mejores de la historia. Música atemporal pura. Y más aún, es muy reconfortante pensar que todavía tienen para mucho más.

The Suburbs fue lanzado el 2 de Agosto del 2010 bajo el Sello Merge Records y ya le llueven flores de todos lados: 4 estrellas de la Rolling Stone, 4 y media de Spin y Slant Magazine, y sigue así…

Gracias a Franco por los diálogos que me dieron una gran mano en esta reseña.