jueves, 9 de septiembre de 2010

Sleigh Bells: "Treats"


Últimamente se está repitiendo bastante este fenómeno de los dúos chico-chica y viene dando buenos frutos. En fin, Sleigh Bells es uno de estos grupos, solo que no esperen la ternura de She & Him, la sensibilidad de Beach House o la sutileza de los sobrevalorados The XX…

Sleigh Bells es el proyecto de Derek Miller (compositor, guitarrista y productor) y Alexis Krauss (voces), quienes se conocieron en el 2008 con Brooklyn como sede. La historia es que Miller buscaba una vocalista femenina para su nuevo proyecto y no fue otra sino la madre (¡!) de Krauss quién postuló a su hija. Derek venía de participar en bandas Post-Hard core, mientras que Krauss deambulaba por inocentonas bandas Teen.

El estilo de la banda es el resultado directo de esta mezcla incoherente: pop plástico, big beat y guitarras Hard-core. Se hace difícil de buscar razones, pero esto funciona. El monstruo cobra vida señores. Si la mezcla les suena loca esperen a escuchar el disco, que es una especie de unión rave y gélida de Crystal Castles y M.I.A.

Treats suena mucho a un grupo de porristas totalmente enfurecidas, que llevan adelante diversidad de llamados a las armas, al son de insistentes y furiosos “You gotta march!” (Riot Rhythm). El álbum va rozando extremos opuestos: “Kids” pertenece a ese Hip hop reversionado que tantos dividendos le ha dado a M.I.A., mientras que “Rill Rill” suena como a una pieza Teen Pop bañada en ácido.

El debut de los chicos de Brooklyn no te va a volar la cabeza; probablemente te la taladre, ya que el disco arranca con esa pretensión, y tienen el poderío y la personalidad suficientes como para llevar ese plan adelante. Recomiendo “Treats”, la canción del mismo nombre del álbum, una pieza tremendamente poderosa y retorcida a la vez.

Treats fue lanzado el 11 de Mayo del 2010 y recibió buenas críticas de la prensa: 5 estrellas de Slant Magazine, 4 de Allmusic y 3 y media de la Rolling Stone.

viernes, 27 de agosto de 2010

Arcade Fire: "The Suburbs"




Acá están, así se ven y así suenan los suburbios. Al menos los que revive el colectivo canadiense de chofer texano. Al fin la espera terminó y tenemos a disposición de nuestros oídos el último trabajo de Arcade fire.

Que son una banda excepcional, de lo mejor que tenemos hoy en día, no es nada nuevo. Todo eso ya se ha dicho, Incluso nunca hubo necesidad de decirlo. La música de Arcade Fire no sabe de descripciones o críticas; son discos que se entienden solamente cuando se escuchan, sin mediadores entre las canciones y el oyente. Pero bueno, algo hay que escribir.

Lo cierto es que The Suburbs es distinto a sus antecesores. Había cierta incertidumbre previa, ya que mucha gente no estaba hablando bien del tercer trabajo de AF ni bien aparecieron las primeras fuentes de descarga en la red. Pero (sepan disculpar el lenguaje que emplearé a continuación) es al pedo. Una vez que pones el disco pensás “mierda, estos tipos lo tienen”. No sabes bien cuál es la palabra para describirlo, pero lo tienen.

Es que los muchachos de Montreal-Quebec y Texas parecen tener la fórmula de la canción perfecta y en este lapso de aproximadamente 7 años y 3 discos no han tenido ni un solo desliz.

Pasando al último disco, The Suburbs alcanza picos emocionales altísimos; un arte que Arcade Fire domina a la perfección desde Funeral. Win Butler y sus muchachos toman melodías simples ("Modern Man" por ejemplo) y moldean momentos tan cautivantes como conmovedores. Están también esas canciones épicas, marca registrada de la banda: “Empty Room” es del estilo “No Cars Go” pero con un tempo más acelerado, haciendo de esta pieza una bomba adrenalínica que no pierde ni por un segundo su sutileza. “Rococo” es probablemente lo más parecido a sus trabajos anteriores y tiene una letra realmente diertida que critica con gran precisión a la juventud “moderna” (los chicos modernos que usan palabras grandes que no entienden). En general, toda la lírica del álbum es fascinante: los relatos de Butler nos muestran el paisaje de su juventud (“City With no Children”, “Suburban War”) y otros son melancolía pura (“Half Light I”).

En lo musical, nos encontraremos con el mismo ensamble barroco de siempre, pero invadido esta vez por un inusual protagonismo de las guitarras y sintetizadores, que tiñen el disco de un aura ochentosa. (Los arpegios rickenbackerianos de “Suburban War” remiten directamente a R.E.M., el western indie “Half Light II (No Celebration)” está fuertemente dominado por sintetizadores New Wave). Win Butler dijo que quería que el disco sonara a “una mezcla entre Depeche Mode y Neil Young”.

En fin, si ya te mataron con las primeras 8 canciones, la cosa no termina ahí: acordate que todavía The Suburbs tiene otra mitad para que escuches! El disco cuenta con ni más ni menos que 16 canciones, en una época en la que el álbum promedio no pasa de las 9-10 canciones. Si que saben de generosidad los chicos de Arcade Fire…

Esto es Arcade Fire gente, la mejor banda que llegó con el nuevo milenio y ya se acomodó entre las mejores de la historia. Música atemporal pura. Y más aún, es muy reconfortante pensar que todavía tienen para mucho más.

The Suburbs fue lanzado el 2 de Agosto del 2010 bajo el Sello Merge Records y ya le llueven flores de todos lados: 4 estrellas de la Rolling Stone, 4 y media de Spin y Slant Magazine, y sigue así…

Gracias a Franco por los diálogos que me dieron una gran mano en esta reseña.

lunes, 15 de febrero de 2010

Little Joy: "Little Joy"



Como ya hemos visto, el parate de The Strokes no dejó a sus integrantes de brazos cruzados. Y lo sorprendente es que estos puedan hacer música fuera de la banda y que suene tan diferente a la misma. Incluso los trabajos de cada uno de ellos suena totalmente diferente al de los otros.

El primero en hacer su movida fue Albert Hammond Jr. con su excelente disco "Yours To Keep" (2006) cuyo éxito le dio lugar a su sucesor "¿Cómo Te Llama?", lanzado en el 2008. Nick Valensi estuvo ocupado colaborando con Devendra Banhart, Nikolai Fraiture lanzó "The Time of the Assassins" (2009) bajo su proyecto solista Nickel Eye y el frontman Julian Casablancas lanzó "Phrazes for the Young" (2009). Pero regresemos al 2008, año en el que surge "Little Joy", probablemente el mejor disco de un stroke desde "Yours To Keep" de Hammond Jr.

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En fin, pocos vieron venir a Fab Moretti, acostumbrado a sentarse atras de todos y a tocar su batería calladito, aparecer con un proyecto tan bueno como exitoso. Se trata de Little Joy, conformada por el ya mencionado Moretti, el frontman de la banda brasileña Los Hermanos Rodrigo Amarante y la multi-instrumentalista (y también pareja de Moretti) Bikini Shapiro. El proyecto tiene su origen en las giras en las que Moretti y Amarante coincidieron y dijeron que debían hacer algo juntos.

El sonido de la banda es un Indie-rock/pop/folk (!) lo fi con los cálidos sonidos caribeños tan característicos en Devendra Banhart. También podremos encontrar ciertas similitudes con Beach House.

El papel de cada miembro de la banda va variando con cada canción; Fab Moretti toca Guitarras, Piano, Bajos, Percusiones y Coros. Rodrigo Amarante es la voz principal en la mayoría de las canciones y toca Guitarras, Percusiones, Bajos, Ukelele y Teclados. Bikini Shapiro es voz principal en "Unattainable" y "Don't watch me dancing" y toca diversas percusiones, Guitarras, Piano y Teclados.

Las 11 canciones del disco son geniales al nivel de que ninguna aparece como superior a la otra. Cada una de ellas es igual de agradable e inmediata.

"Little Joy" fué lanzado el 4 de Noviembre del 2008 bajo el sello Rough Trade y tuvo una gran recepción por parte de la prensa, incluyendo 4 estrellas por parte de Allmusic y Rolling Stone Magazine.